Despedazado por la multitud
Andrónico I Comneno gobernó Bizancio mediante el terror desde 1183. Derrocado en 1185, le arrancaron los dientes y el pelo y le sacaron un ojo, y lo colgaron por los pies en el Hipódromo mientras unos soldados latinos competían por ver qué espada entraba más hondo.
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